Kalpitiya alberga una de las dos únicas colonias de burros salvajes de Sri Lanka: unos 3.000 burros asilvestrados descendientes de animales que trajeron comerciantes árabes y holandeses hace siglos. En su día cargaron la sal de la península; hoy campan libres por un tramo de 10 a 15 km de Kalpitiya, y se cree que están emparentados con la subespecie nubia, casi extinta, del asno salvaje africano.
Cómo llegaron los burros a Kalpitiya
Los burros de Kalpitiya llegaron a Sri Lanka de la mano de comerciantes árabes y holandeses hace cientos de años. Son distintos de los demás burros, y la manada de Kalpitiya es una de las dos únicas colonias conocidas del país, con una población estimada de unos 3.000 ejemplares.
Se usaron para transportar sal desde Palavi por la franja estrecha que lleva a la península de Kalpitiya hasta el siglo XX. Antes recorrían toda la península y eran una estampa habitual.
Dónde verlos hoy
En los últimos años su número ha ido cayendo y solo se los encuentra en un tramo de 10 a 15 km. La causa son las granjas de gambas a gran escala y la contaminación, además del asfaltado de las carreteras, que ha traído vehículos a mucha velocidad.
Un vínculo poco común con el asno salvaje africano
Se cree que esta especie concreta pertenece a la misma familia que la subespecie nubia del asno salvaje africano. En Etiopía y Sudán, de donde es originario, el burro está hoy casi extinto, pero en Sri Lanka ha seguido sobreviviendo. A quien llega por primera vez a Kalpitiya le sorprenden los rebuznos y los gruñidos fuertes de los burros. Para los vecinos, en cambio, son la señal de que los burros siguen vivos y de que algunos han sobrevivido.
Amenazas para la manada
El espacio en el que viven los burros de Kalpitiya se está reduciendo todavía más por la construcción hotelera a gran escala, y sus pastos han quedado cortados por las vallas.
Ven a ver el lado salvaje de Kalpitiya
Alójate en Valampuri Resort y descubre la naturaleza y la fauna únicas de la península de Kalpitiya, con la posibilidad de ver a los famosos burros salvajes.
Organiza tu estancia